Los mapas en la Fantasía heroica: Uno vale más que 12,000 palabras

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En el mundo de la fantasía heróica es común (casi necesario) que un libro del género venga acompañado de un o una serie de mapas que sirvan como guía ilustrativa al lector para acompañar a nuestro héroe (o heroes) en su trayecto, así como conocer un poco más el mundo desarrollado en la lectura.

Estoy completamente seguro que una historia de fantasía épica es más compleja que cualquier otra historia de ficción, porque a diferencia de otros géneros, aquí debes inventar completamente un universo: Un mundo, su geografía, sus habitantes, su evolución histórica, su forma de gobierno, sus costumbres, su lenguaje, otras formas de vida... todo lo que el autor necesite para contar su historia de la forma más completa posible.


Los mapas representan la primera idea que tuvo su autor cuando comenzó a escribir su historia, es el germén de su idea.

Es inevitable que estos mundos sean influenciados por alguna región del mundo (aunque no siempre será así, claro).  El caso más claro es Canción de Hielo y Fuego, en cuyos mapas encontramos una descripción libre de las islas británicas presentadas al revés y unidas con ingenio. También tenemos la libre interpretación de Louis McCallister Bujols de la península Ibérica en La Maldición de Chalion.

Imagen: Pinterest

Los mapas no deben complementar la historia, deben contar la historia y con tan sólo observarla debe llamar la atención y mostar "de que va cosa". Un mapa presenta diversos ecosistemas (bosques, desiertos, tundras, etc.) que influyen en los pueblos que los habitan y sus nombres (Winterfell, Bastión de Tormentas, el Dique de Ormann).

Aunque no hay nada creado por la naturaleza que sea una perfecta línea recta, ni siquiera por asomo, si hay elementos que sólo pueden ser creados por una fuerza exterior a la naturaleza y también deben tener su historia.

Venga, quiero decir que no pueden haber contradicciones en el mapa, y menos que van en contra de la historia que se quiere contar. Y si existe un elemento fuera de lugar al menos debe llevar una gran historia detrás de ella.

Imagen: Pinterest
Los nombres de las ciudades, a menudo ponen nombre a las regiones o las toman de ellas. En muchos mapas, su principal característica queda incluso impresa en el mapa del mundo del que forman parte (Minas Tirith dibujada de forma burda pero reconocible como una ciudad-montaña es el más claro ejemplo).

Son grandes, únicas, con habitantes particulares y sitios de interés fantásticos y extraordinarios. Ninguna ciudad se parece a otra y se encuentran bien ubicados en el mapa, reconocibles con facilidad y completamente distinguibles. Las capitales de los reinos están marcados de forma distinta a las otras ciudades.

Imagen: Pinterest
A pesar de ser indispensables para entender mejor una historia (especialmente una que se pinta compicada), muchas novelas no presentan un mapa (Los Martillos de Ulric, Máscaras de Matar, entre otros). Algunos autores los consideran prescindibles y solo añaden los que consideran altamente necesarios. Otros autores por el contrario, suelen atiborrar de mapas para el disfrute de los lectores.

Es imposible negar que los mapas se han convertido en un estereotipo en la fantasía heroica. Sin embargo son un elemento necesario que le otorgan credibilidad y un rumbo a la historia. Son elementos visuales necesarios para que el lector siga el camino que se cuenta y para que el autor pueda guiarse en el camino que quiere contar.

Los mapas no se crean en cuestión de minutos y todos sus elementos deben encajar perfectamente. No por nada un mapa vale más que 12,000 palabras.

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