Aprovechando que Netflix ha sacado el bombazo con la noticia de que llevará a la plataforma de streaming la saga de Geralt de Rivia, decidí comenzar con las respectivas reseñas de los libros que componen la saga, para deleite de todos.

No es ningún secreto que la fantasía épica es un género dominado por autores anglosajones. Tampoco resulta extraño: podemos rastrear las influencias del género hasta las sagas nórdicas y sus primero autores ciertamente fueron de orígen francés. En España el género goza de gran popularidad, pero aún no produce autores que logren cruzar la barrera anglosajona y ni hablar de Latinoamérica donde el género apenas y es conocido.

Por eso es de extrañar que un autor de habla no inglesa haya logrado cosechar un éxito de proporciones monumentales a nivel mundial, teniendo en cuenta, como dije, el género y las características que este tiene.


En entradas anteriores mencionaba como muchas de las novelas del fantasía épica inspiraron toda una variedad de productos de mercadotecnia (videojuegos, juegos de mesa, playeras, figuras coleccionables, etc.), Así como en caso contrario, productos de los cuales derivaron estas novelas, justo como el libro del cual hablaré en esta entrada.

Dungeons & Dragons es uno de esos casos, siendo uno de los grandes referentes en cuanto a fantasía se refiere en el mundo contando con miles de jugadores alrededor del mismo. Naturalmente con la fama que se ha alcanzado resulta obvio que cientos de productos nazcan del juego, siendo uno de ellos sus novelas de fantasía.

Así tenemos toda una de sagas y libros sueltos que juntos conforman una colección redactada por distintos escritores y ambientada en los distintos mundos del juego. Muchas de estas sagas se han vuelto muy populares, tanto que se han convertido en éxitos independientes como el caso de la saga de Dragonlance o las distintas sagas de Drizzt Do' Urden.

Por otro lado, también tenemos novelas sueltas ambientadas en los mundos de D&D aunque en estos casos, funcionan más como libros manuales en los que los jugadores pueden formar su propia aventura. Pese a que en muchos casos sus historias resultan ser repetitivas y llenas de estereotipos clásicos de la fantasía épica, se pueden encontrar en ellos agradables lecturas para pasar el rato o incluso agradables sorpresas como el como el libro en cuestión.

La Tumba de los Horrores es una novela obra del escritor Keith Francis Strohm, publicada en 2004 en castellano por la ahora desaparecida Factoría de Ideas y que se encuentra basado en el escenario homónimo ambientado en el mundo de Falcongrís (Greyhawk en su idioma original) del universo de Dungeons & Dragons.

Es muy común en la literatura de fantasía contar con novelas y sagas completas que generen productos derivados de sus universos como videojuegos, marcancías o juguetes y por su puesto libros ambientados en sus universos. Esto es de lo más frecuente, ya que estos mundos son una excelente fuente de narraciones de corte fantástico. Muchas de las obras reconocidas del género tienen su escenario en los mundos de tales juegos.

Si hacemos un análisis rápido, podemos nombrar sin mucha dificultad a Warcraft como el representante del género en los videojuegos, y también a Dungeons & Dragons en los juegos de mesa y en cuanto a los sets de juegos en miniatura, tenemos a Warhammer

Incluso en muchos casos, son las propias novelas las que obtienen una mayor popularidad que el juego mismo en el cual se basan (claro, dependiendo de la parte del mundo en donde uno se encuentre).

En México la colección de Warhammer llega de la mano de Timunmas, editorial encargada de publicar las historias de Warhammer Fantasy y Warhammer 40K, y que pone a nuestra disposición una vasta colección de sagas y novelas sueltas que nutren de información y dan forma a la historia del mundo en donde se desarrolla. Y precisamente, la obra que hablaremos hoy resulta una de estas novelas sueltas.

Obra del escritor británico Dan Abnett (muy conocido por sus obras dentro de este universo) Los Jinetes de la Muerte se desarrolla en la región norteña de Kislev (la versión de rusia de Warhammer, por así decir), una región inhóspita de estepas deshabitadas y población tecnológicamente atrasada en comparación con las grandes ciudades del Imperio o los majestuosos castillos de Bretonia.


Para un lector no debe existir nada más cruel que saber que tu libro favorito (o la saga como en mi caso) no se encuentra en ninguna librería de la ciudad. Más sádico aún, el saber que nunca lo encontrarás por el simple hecho de haber sido descontinuado desde hace años. Uno pensaría que podría conseguirlo de medio uso si no fuera también por el hecho de que existen pocos ejemplares de aquél libro y más aún cuando ni siquiera llegó a venderse en tu país.

Incluso con todo lo anterior no me enojaría si no fuera por el hecho de que hay que sumarle que, en un país como México, la literatura de fantasía épica simplemente no se vende (más allá de los clásicos best sellers como El Señor de los Anillos o Canción de Hielo y Fuego), por lo que uno está limitado a conseguir físicamente la poca variedad que las librerías ponen a tu disposición.

Claro, ese no es un problema único en el país. La literatura de fantasía heroica siempre ha sido despreciada y tachada de pobre e infantil. Causando que verdaderas obras de corte complejo y adulto nunca logren la notoriedad y valor que realmente se merecen.

Y si me piden un ejemplo de los dos puntos que les acabo de mencionar, sin pensarlo dos veces les puedo decir: Las Monarquías de Dios, de Paul Kearney. Una historia adulta y compleja, al mas puro estilo de Canción de Hielo y fuego, que jamás se llegó a vender en México y a duras penas en España (único país que lo editó en el idioma español, a través de Ediciones Alamut) donde aún se vende bajo demanda.