Las Monarquías de Dios, de Paul Kearney

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Para un lector no debe existir nada más cruel que saber que tu libro favorito (o la saga como en mi caso) no se encuentra en ninguna librería de la ciudad. Más sádico aún, el saber que nunca lo encontrarás por el simple hecho de haber sido descontinuado desde hace años. Uno pensaría que podría conseguirlo de medio uso si no fuera también por el hecho de que existen pocos ejemplares de aquél libro y más aún cuando ni siquiera llegó a venderse en tu país.

Incluso con todo lo anterior no me enojaría si no fuera por el hecho de que hay que sumarle que, en un país como México, la literatura de fantasía épica simplemente no se vende (más allá de los clásicos best sellers como El Señor de los Anillos o Canción de Hielo y Fuego), por lo que uno está limitado a conseguir físicamente la poca variedad que las librerías ponen a tu disposición.

Claro, ese no es un problema único en el país. La literatura de fantasía heroica siempre ha sido despreciada y tachada de pobre e infantil. Causando que verdaderas obras de corte complejo y adulto nunca logren la notoriedad y valor que realmente se merecen.

Y si me piden un ejemplo de los dos puntos que les acabo de mencionar, sin pensarlo dos veces les puedo decir: Las Monarquías de Dios, de Paul Kearney. Una historia adulta y compleja, al mas puro estilo de Canción de Hielo y fuego, que jamás se llegó a vender en México y a duras penas en España (único país que lo editó en el idioma español, a través de Ediciones Alamut) donde aún se vende bajo demanda. 


No sé si es por el gusto y cariño que le tengo a esta serie porque en verdad me encantó, pero no tengo miedo a decir que sin duda, es la serie más infravalorada de toda la literatura de fantasía (si, mátenme en los comentarios por decir esto).


Las Monarquías de Dios es el nombre que recibe la saga de 5 novelas escritas por el autor Irlandés Paul Kearney. El Viaje de Hawkwood (1995), Los Reyes Heréticos (1996), Guerras de Hierro (1999), El segundo Imperio (2000) y Naves del Oeste (2002) son los nombres de los cinco títulos que conforman esta saga.

La historia destaca por la cantidad de batallas épicas, los personajes bien definidos, la historia, así como el uso de pólvora (algo poco común en la fantasía). Paul Kearney es un especialista en contar Ficción Histórica (como Los Mosaicos de Sarantium de Gabriel Kuy Ray, basada en la Constantinopla Bizantina de Justiniano).y añadirle el elemento fantástico. Las Monarquías de Dios son el claro ejemplo de ello.

La acción se desarrolla a través de las historias de distintos personajes que habitan el continente de Normannia cuya cultura, religión y conflictos políticos y sociales son muy similares a los de la Europa renacentista, específicamente del fin del Medievo. Antiguamente dominado por el Imperio Fimbrio (similar al Imperio Romano), ahora se encuentra divido en un conglomerado de ducados, principados, ciudades libres y reinos, así como los Electorados Fimbrios, el remanente de lo que alguna vez fue el Imperio (y cuya organización y forma de gobierno se asemeja a la antigua Confederación del Rin con tines de los Estados Italianos). 5 grande reinos destacan: Astarac, Almark, Hebrion, Perigraine y Torunna que reciben el nombre de Las Monarquías de Dios y que le dan nombre a la saga.  La religión se hace presente a través de la Iglesia del Santo Ramusio (similar a la iglesia católica del siglo XVI) que emprende una persecusión contra los practicantes Dwomer (el nombre común que el autor le da a las 7 disciplinas arcanas que coexisten en el continente).

Es en este ambiente donde se desarrollan las historias de los distintos personajes: En el oriente, la ciudad santa de Aekir (una combinación de Constantinopla con Jerusalén), la ciudad más importante de la Iglesia Ramusiana en el Oriente y ciudad más importante de Normannia, ha caido después de un largo asedio ante las fuerzas Merduk (Un pueblo similar al otomano, cuyas creencias se basan en las ideologías del Profeta Ahrimuz, similar al Islam), provocando el éxodo de sus habitantes que huye desesperadamente de los conquistadores entre los que sen encuentra un soldado desertor.

Mientras tanto al otro lado del continente, en el Reino de Hebrion, su joven rey se resiste a ceder su poder atntes las cada vez mayores exigencias de la iglesia quien ha iniciado una cacería de magos, al tiempo que ha autorizado en secreto una expedición con tres barcos, al mando de un marinero experimentado que transportarán magos refugiados hacía un supuesto continente que en teoría existe más allá del océano.

Otras historias como la de un mago abordo de la expedición junto con su protegida, el consejero mago del rey de Hebrion que lucha por su rey al tiempo que debe esconderse y un singular grupo de clérigos en Charibon (una ciudad fortificada, que hace las veces de Roma o el Vaticano) han hecho un descubrimiento de suma importancia que podría cambiar la historia, entre muchas más, completan la historia.

A medida que avanza la historia numerosos personajes entran y salen de ella, obteniendo y perdiendo importancia, según el avance de la narración, muy al estilo de Canción de Hielo y Fuego, pero sin llegar a saturar de personajes la historia.

Numerosas batallas épicas, aventuras e intrigas palaciegas se muestran a través de personajes bien estructurados y con personalidad propia cuyas acciones son las que forman los caminos de éstos, provocando que en muchos casos se lleguen a cruzar o simplemente nunca lo hagan. Son estas aparentemente pequeñas acciones las que impulsan la trama y que, dependiendo de la situación y los caminos que eligan, se volverán héroes o villanos, sin llegar a caer en el encasillamiento.

Las batallas son sangrientas y contraen resultados catastróficos para los bandos involucrados. Los pobladores son los que especialmente más sufren con el paso de las batallas. Las intrigas, el amor y el sexo así muchas otras temáticas están presentes en la historia, enriqueciéndola y sin llegar a quitar protagonismo a la historia principal o a sus personajes. Los giros de trama se basan en las acciones que se toman, no en los golpes de espada.

A pesar de lo corta que es su historia, ésta se desarrolla a un buen ritmo, evitando rellenos innecesarios y tomando impulso cuando la situación lo amerita. Cada capítulo contiene información y elementos de interés que hacen imposibles saltarlos y su lectura es rápida y simple, lo cual permite disfrutar los libros con comodidad.

Pese a todo, Las Monarquías de Dios presentan algunas deficiencias, especialmente en el último libro donde parece ser que el autor, o bien ya se había aburrido de la historia o simplemente quería acabarlas pues la cantidad de eventos que suceden en tan poco tiempo es demasiada, y no permite digerir el giro drástico de los acontecimientos de este último libro con comodidad. Adicionalmente el exceso de pesimismo en este último libro hace acaba por momentos el deseo de continuar leyendo. Adicioinalmente, hay que decir que si bien, las muertes son realistas, no hubiera caído mal un poco más de gloria a la muerte de algunos personajes que, para el peso que tenían, hubieran merecido un poco más.

No obstante, incluso a pesar del acelerado final, la calidad no se pierde ni deja un mal sabor de boca. Al contrario, Las Monarquías de Dios resulta un excelente ejemplo de alta fantasía y una gran obra que sería digna de codearse que no el envidia nada a las grandes obras de fantasía épica como Canción de Hielo y Fuego o la saga de Gerlad de Rivia, eso si, sin llegar a codearse con obras clásicas como El Señor de los Anillos.

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